audiometria

 

La Audiometría muestra la audición útil y el grado de pérdida auditiva de una persona en cada uno de los oídos.

Existen diferentes tipos y grados de pérdida auditiva. Dependiendo de la región del oído afectada, los expertos generalmente distinguen entre cuatro tipos principales de pérdida auditiva: pérdida auditiva conductiva, pérdida auditiva neurosensorial, pérdida auditiva mixta y pérdida auditiva retrococlear.

Un audiólogo o especialista en audición puede ayudarle a determinar si sufre una pérdida auditiva. Dependiendo del grado o severidad, se le recomendará la solución adecuada.

¿Cuándo realizarse una audiometría?

Se recomienda realizar una audiometría a todas las personas en las que se sospeche una pérdida de audición, lógicamente. También hay etapas de la vida en las que, aunque no haya una sospecha clara de hipoacusia, se recomienda someterse a una audiometría para detectar una pérdida de audición a tiempo. Es conveniente realizar una audiometría en los siguientes casos:

Recién nacidos

A día de hoy entre las pruebas médicas a los recién nacidos se incluye un tipo especial de audiometría basada en los “potenciales evocados”; esto son reflejos que nos indican si un bebé oye o no sin necesidad de que tenga que decírnoslo él. Gracias a esta prueba ha disminuido notablemente el número de sordomudos de nacimiento en nuestra sociedad, porque se les puede implantar a tiempo una cóclea artificial.

Mayores de 65 años

Aun sin sospecha de sordera, se recomienda realizar esta prueba a todos los mayores de 65 años para detectar a tiempo déficits de la audición. Si la prueba es normal, se recomienda repetirla cada 3-5 años.

Sospecha de sordera

Cualquier persona a cualquier edad puede sufrir sordera temporal o permanente por diferentes motivos. La audiometría ayuda al diagnóstico de la hipoacusia y orienta hacia la causa de la misma.

Tras enfermedades de riesgo

La meningitis, sobre todo en niños, los traumas craneoencefálicos y las otitis extensas son las causas más habituales de sordera que se producen como secuela de enfermedades o accidentes. Se recomienda vigilar la audición en todos estos casos.

Otros

La toma de medicamentos que dañan el oído (gentamicina, por ejemplo), o la ruptura del tímpano (por usar bastoncillos de limpieza o tras un ruido muy fuerte), son también frecuentes causas de hipoacusia, y el paciente se puede beneficiar de una audiometría.

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